Tipos de cultivo: en su fruto hay sostenibilidad | Olivetto®
18685
post-template-default,single,single-post,postid-18685,single-format-standard,bridge-core-2.0.7,ajax_fade,page_not_loaded,,side_menu_slide_from_right,hide_top_bar_on_mobile_header,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-19.4,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
 

Aprende sobre los tipos de cultivo del olivo y cómo contribuyen a un planeta verde

Sus plantaciones son hermosas: decenas de árboles enfilados uno detrás del otro de los que brota un pequeño fruto verde que se va oscureciendo. Los tipos de cultivo del olivo son un espectáculo en sí mismos.

Estos lugares, además de proveer un ingrediente esencial en la gastronomía, son parte de la identidad de sus regiones y ayudan al medio ambiente. ¡Te invitamos a conocer más sobre el hermoso ecosistema del olivar!

Sobre bosques encantados: tipos de cultivo del olivo

Los tipos de cultivo aportan para un planeta mucho más sostenible.

El olivar tiene entre sus antepasados a los bosques del antiguo mediterráneo. Fueron en esas zonas, llenas de seres mitológicos y mágicos, donde comenzaron los distintos tipos de cultivo.

Allí se cumplían los requisitos climáticos que se necesitan para el desarrollo de un monte de olivo. El más importante de todos: la temperatura. Por eso, podríamos decir que este árbol se parece a los colombianos que necesitamos inviernos suaves y veranos largos, cálidos y secos (Bueno & Oviedo, 2014).

En ese contexto, hay tres tipos de cultivo (Hacienda Guzmán, 2019).

Tradicional

Es el más extendido en países pioneros en el cultivo del olivo como España, Italia y Grecia.

Se basa en plantar pocos árboles sembrados en grandes extensiones de tierra, creando un escenario de bosque.

El cultivo requiere un proceso de paciencia porque cada árbol puede tardar más de 10 años para estar en su punto más productivo. Esto tiene un aspecto positivo porque hace que muchas veces se conviertan en ejemplares centenarios.

La desventaja es que es un sistema costoso; la ventaja es que como es un cultivo casi silvestre, los árboles viven más y requieren menos fertilizante.

Intensivo

Se trata de utilizar menos metros cuadrados de monte para sembrar más árboles por hectárea.

Te va a sorprender este dato: el hecho de que los árboles estén más juntos hace que vivan menos, alrededor de 40 años. Lo anterior requiere más inversión porque hay que estar plantando más seguido.

La ventaja de este sistema es que permite el uso de máquinas en el cuidado y recolección de la oliva. Por ejemplo, se pueden instalar sistemas de riego por goteo.

Superintensivo

Su objetivo es plantar la mayor cantidad posible de árboles por hectárea en terrenos relativamente pequeños. Para esto se forman setos, es decir, hileras.

Los árboles tan juntos viven alrededor de 14 años, por lo que hay que estar plantando más seguido. Otra desventaja es que el hecho del poco espacio hace que aumente el riesgo de enfermedades.

La ventaja es que el proceso es totalmente mecánico, lo que reduce algunos costos.

La importancia de los tipos de cultivo del olivo en el medio ambiente

Hay una característica de los olivares que nos gusta mucho; cuando caminas por cualquiera de los tipos de cultivo, el clima es más acogedor que en el exterior.

La razón es que el follaje siempre verde de los olivos crea un microclima con vientos y temperaturas agradables (Colectivo Espartal, s.f.).

Otra característica es que los olivos favorecen la presencia de flora y fauna silvestre. De manera particular, son casa de muchas aves. Esto hace que las plantaciones tengan un gran valor biológico.

Sin embargo, quizá lo más importante de los olivares es el hecho de que contribuyen a combatir el cambio climático. Y es que sus árboles absorben grandes cantidades de CO2 (Pérez, 2018).

Por tal motivo, es importante resaltar que el olivo no solo se trata de un cultivo. Hay una identidad cultural detrás por parte de sus productores e, incluso, es una ruta turística que permite explorar experiencias gastronómicas muy interesantes.

Tal vez lo más cool es entender que detrás de cada botella de aceite de oliva hay un esfuerzo por ofrecer un producto de calidad, sostenible y con identidad. ¡Aunque tampoco nos podemos olvidar de su sabor! ¿O qué, a ti no se te antoja un antipasto con aceite de oliva?